Preguntas para hablar con tu hijo de 9 a 12 años
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En algún punto entre los nueve y los doce, las respuestas se acortan. No porque pase nada malo, y casi nunca por algo que hayas hecho tú. Es que ha descubierto que tiene un dentro, y tener un dentro significa decidir qué sale de ahí. Empieza a seleccionar. El "¿qué tal el cole?" recibe un "bien" que no es un corte, sino el resumen de un día que ya le parece demasiado complicado para desplegarlo cuando se lo piden.
Esta es la edad que más padres describen como aquella en la que perdieron el hilo, y también es la edad en la que la pregunta adecuada sigue funcionando casi siempre. El truco es que tiene que ser bastante concreta para poder contestarse y bastante lateral para que contestar no parezca un interrogatorio. "¿Qué fue lo más gracioso que pasó hoy?" gana a "¿qué tal el día?" exactamente por eso.
Cada pregunta de abajo viene con qué escuchar y qué te dice la respuesta. Esa segunda parte importa aquí más que a ninguna otra edad, porque es cuando las mismas palabras empiezan a significar cosas distintas. Un niño de nueve que dice "ya no tengo mejor amigo" puede estar contándote una pérdida o puede estar contándote que su círculo se ha ensanchado, y la diferencia está en cómo lo dice, no en lo que dice.
Están agrupadas por tema para que puedas ir directo al que corresponde a la semana que estás teniendo.
Conexión
A esta edad la conexión deja de ser automática y pasa a ser algo que se mantiene. Estas preguntas comprueban cómo está la línea sin montar un tema con ello.
- “¿Quién es esa persona que, pase lo que pase, siempre te hace reír?”
- “¿Hay alguien en la escuela que te gustaría conocer mejor?”
- “¿Hay alguna persona fuera de la familia a la que admiras de verdad?”
Emociones
A los nueve o diez ya ha aprendido qué emociones se pueden tener en voz alta, y ha llegado la vergüenza. Estas preguntas van por el lado, no de frente.
- “¿Hubo algo hoy que te puso nervioso, aunque fuera un poquito?”
- “¿Cuándo fue la última vez que te sentiste orgulloso de algo y nadie más se dio cuenta?”
- “¿Qué es esa cosa pequeña que, cuando pasa, te arruina el humor del día completo?”
Quién es
Aquí empieza la comparación: descubre quién es en parte descubriendo quién no es. Estas preguntas sacan a la luz las comparaciones que ya está haciendo.
- “¿Hay alguna palabra que la gente usa para describirte que sientes que de verdad te queda bien?”
- “¿Hay algo en lo que eres mejor de lo que la gente se imagina?”
- “¿Hay algún hobby que sientes que es muy "tú", que te representa de verdad?”
Familia
Ya ha estado dentro de otras familias, en casas de amigos y por las tardes, y se ha dado cuenta de que las casas funcionan distinto. Estas preguntas van sobre qué conclusión sacó.
- “¿Hay alguna tradición de familia que en secreto te encanta, aunque nunca lo hayas dicho?”
- “¿Hay algo de tu hermano o hermana que en secreto te molesta un poco?”
- “¿Cuál es esa historia de cuando eras bebé que te encanta que te cuenten una y otra vez?”
Discusiones
Lo justo se vuelve minucioso por aquí. Las discusiones dejan de ser sobre la cosa y pasan a ser sobre el procedimiento, y estas preguntas lo siguen hasta ahí.
- “¿Hay algún problema con un amigo que empezó hace tiempo y que en el fondo nunca se resolvió del todo?”
- “¿Alguna vez te echaron la culpa de algo que no era tu culpa?”
- “¿Tienes dos amigos que no se llevan bien entre ellos? ¿Cómo se siente eso para ti?”
Límites y normas
Empieza la negociación. A esta edad una norma sin motivo deja de funcionar, y estas preguntas te dejan oír cuáles de tus normas ha aceptado de verdad.
- “Si pudieras cambiar una sola regla de la casa, ¿cuál sería y por qué?”
- “¿Hay alguna regla en la escuela que te parece que no tiene ningún sentido?”
- “¿Qué opinas de verdad de las reglas que tenemos sobre el tiempo de pantallas, te parecen justas?”
Valores
Es la edad en la que se da cuenta de que los adultos incumplen sus propias normas. Estas preguntas dejan que eso salga a la superficie, que es mucho mejor que dejar que lo archive en silencio.
- “¿Alguna vez decir la verdad te costó más trabajo que si hubieras mentido?”
- “¿Alguna vez defendiste a alguien que estaban tratando injustamente?”
- “¿Crees que alguna vez está bien romper una regla si es por una buena razón?”
Crecer
En una misma clase los cuerpos y la confianza van a velocidades distintísimas, y todos están haciendo la cuenta. Estas preguntas hacen que la cuenta se pueda decir.
- “¿Qué es algo que ahora te sale fácil y antes te costaba muchísimo?”
- “¿Cuál fue un error que cometiste y que en realidad terminó enseñándote algo útil?”
- “¿Hay algo que llevas tiempo practicando y que por fin está empezando a dar resultado?”
Sueños y futuro
Ya es mayor para darte una respuesta real y todavía es pequeño para dártela sincera. Es la ventana estrecha en la que te enteras de lo que quiere antes de que aprenda lo que se supone que hay que querer.
- “Si tuvieras un sábado completamente libre, sin planes de nadie más, ¿qué harías de principio a fin?”
- “¿Cómo te imaginas tu vida cuando tengas 25 años?”
- “¿Cuál es un trabajo que crees que sería divertido pero que casi nadie toma en cuenta?”
Juego
Por aquí algunos empiezan a pensar que reconocer que juegan es de pequeños, justo cuando el juego sigue haciendo casi todo el trabajo. Estas preguntas les dan permiso.
- “¿Qué juego podrías jugar durante horas sin aburrirte nunca?”
- “¿Te acuerdas de algún juego que te inventaste de más chico y que todavía piensas en él de vez en cuando?”
- “¿Cuándo fue la última vez que te reíste tanto que hasta te dolió?”
Cómo usarlas
Una por noche, no diez seguidas. Esto es una conversación, y una lista leída en voz alta es un interrogatorio.
Pregunta mientras hacen otra cosa. En el coche, secando platos, paseando al perro. Mirarse a los ojos sube la apuesta, y de lado se habla mejor que de frente.
Pregunta y luego cállate. Lo bueno casi siempre llega después del silencio que te daban ganas de rellenar.
No corrijas la respuesta. En cuanto una respuesta se califica, la siguiente viene calculada.
Cuando la respuesta es "no sé"
"No sé" casi nunca es el final. La mayoría de las veces significa "todavía no lo he pensado" o "estoy comprobando si esto se puede contar". Espera cinco segundos sin rellenar el hueco. Si aun así no llega, quítale presión y contéstala tú primero, en voz alta, sobre ti. Un hijo que te oye empezar aprende que la pregunta es una invitación y no un examen, y la respuesta suele aparecer más tarde, cuando ya no lo estás mirando.
Una cosa que conviene saber de esta edad. Si te dan una respuesta corta, lo que viene después importa más que la pregunta. No encadenes otra pregunta enseguida. Cuenta tú algo pequeño y verdadero de tu propio día, y espera. A los once una conversación es un intercambio, y alguien tiene que empezar.
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